Maximino Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación     


 

Educación para no Llegar al Aborto
 
Se discute actualmente si se despenaliza o no el aborto. El problema no sólo es éste. La solución radica desde una formación integral en la sexualidad. No habría necesidad de llegar al punto de decidir si se aborta o no, si hubiera una educación responsable en cuestiones sexuales. Por una parte, todo está sexualizado y, por la otra, se pretenden eliminar las consecuencias que se provocan con la promoción de ejercer el sexo sin freno desde edades tempranas. Es una contradicción. Ni una cosa ni otra constituye la solución y luego se añaden elementos que vienen a complicar más las cosas, como la difusión del uso del condón, como si éste fuera también la solución. Son tres, al menos, los elementos que debemos tomar en cuenta antes, mucho antes, de llegar al aborto:
 
1. Educación integral en materia de sexualidad.
2. Dejar de promover el uso desenfrenado e irresponsable del sexo.
3. Informar con veracidad sobre los riesgos que trae el uso de cualquier instrumento para impedir la concepción o la transmisión de enfermedades.
 
A continuación exponemos nuestro j al respecto.
1. Son pocas las personas y las instituciones que prestan atención a una educación integral en la sexualidad. Ojalá los padres de familia asumieran esta tarea desde el momento en que se presente la necesidad o la oportunidad. No podemos señalar una edad, porque depende de cada persona, de cada niño o adolescente pero no se debe descuidar que solamente sean otras personas, fuera de casa, las que «informen» a los hijos sobre cuestiones de sexo. Y luego, que se haga de manera completa, aunque la exhaustividad vendrá de acuerdo con la edad. Educar en el sexo no es sólo informar sobre el aspecto genital, que también hay que incluirlo. Es mucho más. Deben intervenir factores emocionales que hay que saber conducir, actitudes que debemos encaminar, respeto por las personas a las que nos acercamos. Porque, como escribió alguien, se examina el coeficiente intelectual de las personas, pero no se examina el coeficiente del corazón, y aquí hay muchas fallas. .No todos están capacitados para tener sexo, aunque todos puedan ejercerlo físicamente. Para una actividad tan trascendente, para llevar a cabo este regalo de Dios, se necesita integridad, que no se alcanza fuera del compromiso y de la responsabilidad.
 
2. Por todos lados encontramos «recomendaciones» para ejercer la sexualidad como una parte «imprescindible» en el desarrollo del hombre y la mujer. Por supuesto que Dios nos hizo seres sexuados, con un atractivo mutuo casi irresistible en circunstancias normales; mas, precisamente por esto, la actividad sexual es propicia y sumamente placentera cuando se da en un ambiente de responsabilidad y compromiso. No podemos hablar de que dos adolescentes, por ejemplo, han alcanzado de forma alguna la madurez integral (física, emocional, intelectual, etcétera) para desarrollar estas actitudes. No nos debe extrañar que, posteriormente, en estas circunstancias aparezcan los problemas. Se desata una cadena de errores, de irresponsabilidades: se les invita a que inicien su actividad sexual, que lo hagan con condón, pero como éste puede fallar, entonces que tomen una pastilla al día siguiente, y si todo lo anterior no se llevó a cabo o se realizó de manera errónea, entonces «se puede» recurrir al aborto. No es que se deba castigar a una mujer; lo que se debe evitar es que llegue a ese momento. Pero para evitarlo, no hay que promoverlo sin educación.
 

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