Maximino Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación     


 

Por qué Sucedieron Estas Cosas
 
LA REDACCIÓN
En su libro From Scandal to Hope (Del escándalo a la esperanza), el padre Benedict Groeschel, un sacerdote capuchino norteamericano de inmensa fama como autor de excelentes libros de espiritualidad, examina las raíces del escándalo que se dio (y en cierta medida se sigue dando) en Estados Unidos con respecto a un cierto número de curas pederastas y homosexuales activos. Muestra cómo la deslealtad fluyó por seminarios, universidades, diócesis y parroquias. Quizás el caso más increíble fue el padre Paul Shanley que se involucró con la fundación North American Man-Boy Love Association en 1979.
 
Dio charlas en seminarios y parroquias, manteniendo que la "homosexualidad es un don de Dios y debe de ser celebrada” y que no había ninguna actividad sexual que causa daño psicológico”. Desde luego, Paul Shanley es un caso extremo, pero el "evangelio” de la liberación sexual muchas veces fue presentado en una forma más suave. Comentando sobre el Dr. Martín Luther King y el movimiento de derechos civiles en los años sesenta, el padre Richard John Neuhaus notó: Era común entre activistas decir que hay muchos pasajes bíblicos que condenan la desigualdad de riquezas y otras injusticias, pero no hablaban de los que condenan la mala conducta sexual. Esos activistas liberales criticaban a la religión tradicional porque se preocupaba, según ellos, de la "moral del ombligo para abajo”.
 
Con esta orientación, el padre Charles Curran no tuvo dificultad en convencer a setenta y siete teólogos de firmar una protesta contra la encíclica Humanae Vitae. Unos años después, la Catholic Theological Society (CTS) publicó Human Sexuality: New Directions in American Catholic Thought, un estudio que dejaba las puertas abiertas para la cohabitación, el adulterio y la homosexualidad. En esos días yo era un sacerdote joven, dice el padre Groeschel, pero recuerdo que las personas que decían tales cosas eran hombres que con su seriedad convencían a todos de sus opiniones en el campo de la sexualidad. No fue una coincidencia que los cuatro sacerdotes suspendidos de su ministerio aquí en Seattle fueron, como yo, formados en aquel ambiente. De hecho, cometieron sus crímenes al mismo momento que la CTS fue poniendo la moralidad sexual "al día.” Estamos cosechando, pues, los frutos: casos legales, humillación pública, pérdida de credibilidad, hombres inocentes acusados y hombres arrepentidos arrojados a la basura.
 
Los medios de comunicación nos dan idea de la enorme destrucción ocasionada en la viña del Señor. Lo han hecho muy selectivamente y con una cierta burla, porque los escándalos minan una autoridad moral (la de la Iglesia) que ellos en gran parte rechazan. Pero la atención dada a estos casos ha tenido una consecuencia que ellos no previeron. Ha hecho que los católicos tomen conciencia de la traición que se ha cometido contra la viña del Señor por parte de un pensamiento equivocado, contrario a la doctrina moral tradicional de la Iglesia, y sumen hoy sus fuerzas para desenmascarar a esos traidores. En su capítulo final, el Padre Groeschel pregunta: "¿El escándalo sacude tu fe en la Iglesia?” Y responde, "Espero que sí, porque finalmente tu fe no debe estar enfocada en la Iglesia, sino a Cristo y a causa de él aceptamos a la Iglesia. Apoyamos a la Iglesia, creemos en la Iglesia y pertenecemos a ella porque Cristo la estableció sobre sus apóstoles”.
 

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