Maximino Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación     


 

ORACIONES COMUNES
 
Señal de la cruz
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
 
Gloria al Padre
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Ave María
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
 
Ángel de Dios
Ángel de Dios, que eres mi custodio, pues la bondad divina me ha encomendado a Ti, ilumíname, guárdame, defiéndeme y gobiérname. Amén.
 
El eterno reposo
Dale Señor el descanso eterno. Brille para él la luz perpetua. Descanse en paz. Amén.
 
Angelus
El ange1 del Señor anunció a María. - Y Ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo. Dios te salve, María... He aquí la esclava del Señor. — Hágase en mí según tu palabra. Dios te salve, María... Y el Verbo de Dios se hizo carne.— Y habitó entre nosotros. Dios te salve, María... Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo. Oremos Infunde, Señor, tu gracia en nuestras almas, para que los que hemos conocido por el anuncio del Ángel la Encamación de tu Hijo Jesucristo, lleguemos por los méritos de su Pasión y su Cruz, a la gloria de la Resurrección. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén. Gloria al Padre...
 
Regina Caeli (en tiempo pascual)
Reina del cielo alégrate; aleluya.— Porque el Señor a quien has merecido llevar; aleluya. Ha resucitado según su palabra; aleluya.— Ruega al Señor por nosotros; aleluya. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.— Porque verdaderamente ha resucitado el Señor; aleluya. Oremos Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a alcanzar los gozos eternos. Por Nuestro Señor Jesucristo. Amén
 
Salve Regina
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando este valle de lágrimas. Ea pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh, clementísima; oh, piadosa; oh Virgen María!
 
Magnigicat
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. E1 hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia como lo había prometido a nuestros padres a favor de Abrahán y su descendencia por siempre. Gloria al Padre, y al Hijo, al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, los siglos de los siglos. Amén.
 
Bajo tu protección Bajo
tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no deseches las súplicas te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, ¡Oh, Virgen gloriosa y bendita! Benedictus Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo, sucitándonos una fuerza salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho de antiguo por boca de sus santos profetas. Es la salvación que nos libra nuestros enemigos le la mano de todos que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán. Para concedemos que, libres de temor, arrancados de la mano los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días. Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Te Deum
A Ti, oh Dios, te alabamos, a Ti, Señor, te reconocemos. A Ti, eterno Padre, te venera toda la creación. Los ángeles todos, los cielos y todas las potestades te honran. Los querubines y serafines te cantan sin cesar: Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Los cielos y la tierra están llenos de la majestad de tu gloria. A Ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles, la multitud admirable de los profetas, el blanco ejército de los mártires. A Ti la Iglesia santa, extendida por toda la tierra, te proclama: Padre de inmensa majestad, Hijo único y verdadero, digno de adoración, Espíritu Santo, Defensor. Tú eres el Rey de la gloria, Cristo. Tú eres el Hijo único del Padre. Tú para liberar al hombre, aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen. Tú rompes las cadenas de la muerte, abriste a los creyentes el reino del cielo. Tú te sientas a la derecha de Dios en la gloria del Padre. Creemos que un día has de venir como juez. Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos, a quienes redimiste con tu preciosa sangre. Haz que en la gloria eterna nos asociemos a tus santos. Salva a tu pueblo, Señor, y bendice tu heredad. Sé su pastor y ensálzalo eternamente. Día tras día te bendecimos y alabamos tu nombre para siempre, eternidad de eternidades. Dígnate, Señor, en este día guardarnos del pecado. Ten piedad de nosotros, Señor, piedad de nosotros. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de Ti. En Ti, Señor, confié, no me veré defraudado para siempre.
 
Veni Creátor
Ven, Espíritu Creador, visita las almas de tus fieles llena con tu divina gracia, los corazones que creaste. Tú a quien llamamos Paráclito, don de Dios Altísimo, fuente viva, fuego, caridad y espiritual unción. Tú derramas sobre nosotros los siete dones; Tú, dedo de la diestra del Padre; Tú, fiel promesa del Padre; que inspiras nuestras palabras. Ilumina nuestros sentidos; infunde tu amor en nuestros corazones; y, con tu perpetuo auxilio, fortalece la debilidad de nuestro cuerpo. Aleja de nosotros al enemigo, danos pronto la paz, sé nuestro director y nuestro guía, para que evitemos todo mal. Por Ti conozcamos al Padre, al Hijo revélanos también; creamos en Ti, su Espíritu, por los siglos de los siglos. Gloria a Dios Padre, y al Hijo que resucitó, y al Espíritu Consolador, por los siglos de los siglos. Amén.
 
Ven Santo
Espíritu Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones, según la fe de tus siervos; por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno. Amén.
 
Alma de Cristo
Alma de Cristo, santificame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. ; Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh, buen Jesús! Óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti. De1 maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a Ti. Para que con tus santos te alabe. Por los siglos de los siglos. Amén.
 
Acordaos
Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que haya acudido a tu protección, implorando tu asistencia y reclamando tu socorro, haya sido abandonado de Ti. animado con esta confianza, a ti también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana. No deseches mis humildes súplicas, oh Madre del Verbo divino, antes bien, escúchalas y acógelas benignamente. Amén.
 
ROSARIO
Misterios gozosos (lunes y sábado)
1. La Encarnación del Hijo de Dios.
2. La visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel.
3. El nacimiento del Hijo de Dios.
4. La Presentación de Jesús en el templo.
5. El Niño Jesús perdido y hallado en el templo.
 
Misterios luminosos (jueves)
1. El Bautismo de Jesús en el Jordán.
2. La autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná.
3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
4. La Transfiguración.
5. La Institución de la Eucaristía.
 
Misterios dolorosos (martes y viernes)
1. La Oración de Jesús en el Huerto.
2. La Flagelación del Señor.
3. La Coronación de espinas.
4. Jesús con la Cruz a cuestas camino del Calvario.
5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor.
 
Misterios gloriosos (miércoles y domingo)
1. La Resurrección del Hijo de Dios.
2. La Ascensión del Señor a los Cielos.
3. La Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles.
4. La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.
5. La Coronación de la Santísima Virgen como Reina de Cielos y Tierra. Oración tras el Rosario Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Oremos Oh Dios, cuyo Hijo por medio de su vida, muerte y resurrección, nos otorgó los premios la vida eterna, te rogamos que venerando humildemente los misterios del Rosario la Santísima Virgen María, imiitemos lo que contienen consigamos lo que nos prometen. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
 
Oración del incienso (tradición copta)
Oh, Rey de la Paz, danos tu Paz y perdona nuestros pecados. Aleja a los enemigos de la Iglesia y guárdala, para que no desfallezca. Emmanuel, Dios con nosotros, está entre nosotros en la gloria del Padre y del Espíritu Santo. Bendícenos y purifica nuestro corazón y sana las enfermedades de1 alma y del cuerpo. Te adoramos, oh Cristo, con el Padre de bondad y con el Espíritu Santo, porque has venido, nos has salvado.
 
Oración de «Adiós al altar» (tradición siro-maronita)
Queda en paz, oh Altar de Dios. La oblación que hoy he ofrecido sobre ti sea para la remisión de las culpas el perdón de los pecados y me alcance estar ante el tribunal de Cristo sin condena y sin confusión. No sé si se me concederá volver a ofrecer sobre ti otro Sacrificio. Protégeme, Señor, y conserva a tu Santa Iglesia, que es camino de verdad y de salvación. Amén.
 
Oración por lo difuntos (Tradición bizantina)
Dios de los espíritus y de toda carne, que sepultaste la muerte, venciste al demonio y diste la vida al mundo. Tú, Señor, concede al alma de tu difunto siervo N..., el descanso en un lugar luminoso, en un oasis, en un lugar de frescura, lejos de todo sufrimiento, dolor o lamento. Perdona las culpas por él cometidas de pensamiento, palabra y obra, Dios de bondad y misericordia; puesto que no hay hombre que viva y no peque, ya que Tú sólo eres Perfecto y tu Justicia es justicia eterna y tu Palabra es la Verdad. Tú eres la Resurrección, la Vida y el descanso del difunto, tu siervo N... Oh, Cristo Dios nuestro. Te glorificamos junto con el Padre no engendrado y con tu santísimo, bueno y vivificante Espíritu.
 
Acto de Fe
Señor Dios, creo firmemente y confieso todas y cada una de las verdades que la Santa Iglesia Católica confiesa, porque tú nos las revelaste, oh Dios, que eres la eterna Verdad y Sabiduría, que ni se engaña ni nos puede engañar. Quiero vivir y morir en esta fe. Amén..
 
Acto de Esperanza
Señor Dios mío, espero por tu gracia remisión de los mis pecados; después de esta vida, alcanzar la eterna felicidad, porque Tú lo prometiste que eres infinitamente poderoso, fiel, benigno y lleno de misericordia. Quiero vivir y morir en esta esperanza. Amén.
 
Acto de Caridad
Dios mío, te amo obre todas las cosas y al prójimo por Ti, porque Tú eres el infinito, sumo y perfecto Bien, digno de todo amor. quiero vivir y morir en este amor. Amén.
 
Acto de Contrición
Dios mío, me arrepiento de todo corazón de todos mis pecados y los aborrezco, porque al pecar, no sólo merezco las penas establecidas por Ti justamente, sino principalmente porque te ofendí, a ti sumo Bien y digno de amor por encima de todas las cosas. Por eso propongo firmemente, con ayuda de tu gracia, no pecar más en adelante huir de toda ocasión de pecado
 

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