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(Los artículos de esta sección pueden ser reproducidos por cualquier medio, citando la fuente)
 
EL CONOCIMIENTO DE JESUCRISTO HACE AL CRISTIANO Y AL SACERDOTE
 Jueves 12 de noviembre del 2009
Carlos Pérez B., Pbro.
 
 "Ningún estudio, ninguna ciencia deben ser preferidas a ésta. Es la más necesaria, la más útil, la más importante, sobre todo para el que quiere ser sacerdote, su discípulo, porque sólo este conocimiento puede hacer a los sacerdotes” (Beato Antonio Chevrier, 1826-1879).
 
 Fieles a nuestra convicción de que sólo el conocimiento de Jesucristo puede hacer al cristiano y al sacerdote, hemos estado invitando desde hace meses a varios compañeros en el ministerio para aprender y practicar el llamado "Estudio de Evangelio”, una "técnica” o "método” muy particular que tenemos en el Prado. Los pongo entre comillas porque el Estudio de Evangelio es mucho más que eso.
Hace dos meses nos reunimos seis sacerdotes, y ayer, felizmente, lo hicimos nueve, de tres diócesis: 7 de Chihuahua, 1 de Tarahumara y 1 de Parral. Quisiéramos contagiar esta convicción a todo el presbiterio y crear el hábito permanente en cada uno de ellos de estudiar a Jesucristo en el Evangelio.
 El conocimiento de Jesucristo no nos viene por los libros de teología, aunque sea ésta una ayuda tan conveniente, o de lo que hemos aprendido desde pequeños que muchas veces se queda en nuestra imaginación, tampoco nos viene de una oración subjetivista.  El verdadero conocimiento de Jesucristo nos viene del testimonio apostólico el cual, de manera directa e indirecta, encontramos contenido en los santos evangelios, en el resto de los escritos del Nuevo Testamento y toda la Sagrada Escritura, porque "ellas son las que dan testimonio de mí”, dice nuestro Señor (Juan 5,39).
Toda nuestra Iglesia debe ser fiel al estudio del santo Evangelio, porque a Jesucristo, su mensaje, su Obra, con el paso de los años, lo hemos ido deformando.
 En un primer momento el p. Juan Olloqui nos dio una explicación sobre el Estudio de Evangelio, de dónde nos viene: del amor de Dios por nosotros.
En un segundo momento nos pusimos a trabajar en el evangelio del próximo domingo: Marcos 13,24-32, que estudiamos ayudados por el siguiente cuestionario:
1. Ver al principio del capítulo dónde está Jesús, con quiénes y de qué preguntas parte su enseñanza.
2. Fijarse con atención en las diversas señales que menciona Jesús en todo el capítulo.
3. ¿A qué acontecimientos se refieren estas señales?
4. ¿Recuerdas algunas otras advertencias que les ha hecho Jesús a sus discípulos en el resto del evangelio?
5. ¿Qué versículo te parece que es el principal de este capítulo?
6. ¿Qué nos revela este texto de la Persona de Jesús, de sus actitudes, de su estilo de vida, de su conocimiento y experiencia que tiene del Padre, de su ser como Maestro? ¿Qué mundo y qué conocimiento del mundo refleja aquí Jesucristo?
7. ¿Cómo hace presente la Buena Noticia del Reino de Dios?
8. ¿Cómo vemos que se están cumpliendo hoy estas señales y estos anuncios de Jesús? ¿Cómo se están cumpliendo en nosotros? ¿Qué llamados recibimos? 9. Contemplar en la oración a Jesucristo que nos habla y que viene con gran poder y gloria.

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