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¿CÓMO CELEBRAR HOY LA PASCUA DE CRISTO?
Comentario de Semana Santa, 28 de marzo al 4 de abril del 2010.
 
     La Semana Santa es la celebración del misterio pascual de Cristo. Decimos que la Pascua es un misterio porque es un acontecimiento que no alcanzamos a comprender: el Hijo de Dios hecho carne quiso someterse a los sentimientos más negativos de los hombres y padecer la muerte. A este muerto en la cruz Dios ha querido resucitarlo. Éste es el misterio del Dios de la vida.
     En estos últimos años hemos sido testigos y víctimas de todo un clima de muerte en nuestro medio: ejecuciones cotidianas en las calles de nuestra ciudad, extorsiones, secuestros, asaltos a mano armada, robos callejeros y a casas habitación.
     ¿A qué responde todo esto? Son los impulsos de muerte que anidan en el corazón de los seres humanos desde que el pecado se apoderó de nosotros; es este demonio llamado neoliberalismo económico que pone el dinero, los bienes materiales por encima de las personas. ¿Qué lugar ha querido ocupar el Hijo de Dios en esta lucha entablada entre seres humanos? El lugar de las víctimas. Jesús ha querido padecer en su persona todo el odio del que este mundo es capaz. Su pasión y su muerte en la cruz tenemos que verla reflejada en la muerte de los muertos y sufrientes de hoy.
     Pero aquí está el misterio de Dios, ¿cómo esta muerte de Jesús puede ser la vida para esta pobre humanidad? A lo humano nosotros esperaríamos un camino distinto: que Dios, con todo lujo de poder, asestara un golpe mortal a todos los que provocan la muerte. Pero no es así, sino al revés, el Hijo de Dios, en vez de dar muerte a los adversarios de la vida, ha preferido padecer la muerte a manos de ellos. Es con la propia muerte como Dios le da muerte a la muerte (ver 2 Timoteo 1,10), de Jesucristo muerto y resucitado surge la vida. Pero este mundo no se convierte.
     Los sicarios, los extorsionadores, los rateros, y junto con ellos, nosotros, y los policías corruptos, y las autoridades corruptas, etc., no queremos entender que este camino nos está conduciendo a la muerte a todos. Algunos por un poco de dinero realizan el delito, pero terminan ellos mismos siendo ejecutados. ¿Para qué les sirven unos cuantos billetes si se privan y nos privan de una vida que valga la pena vivirla? No entendemos. Así preguntaba nuestro Señor: "¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?” (Lucas 9,25).
     Quisiéramos poder llegar a ellos y convencerlos de que sólo estamos destruyendo a esta humanidad.
     A los cristianos nos ha faltado tomar decididamente el camino de la vida, como lo hizo Jesucristo. Él no se limitó a vivir una vida ordinaria y a medio defenderse de las amenazas del entorno, sino que salió de sí mismo para desparramar vida por doquier. En ese camino entregó su propia vida. Sigamos el camino de Jesús: démosle vida a este mundo a costa de nuestra propia vida.
     En esta Semana Santa queremos seguir los pasos de Jesús que nos conducen a la cruz y llevan a la resurrección: abrazaremos esa cruz el Viernes Santo, como dice Jesús: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lucas 9,23), para luego, al tercer día, empuñar con fuerza, en nuestra vela encendida, la luz de la Vida, Jesucristo nuestro Señor.
     Felices pascuas de resurrección, les desea su hermano en Cristo:
Carlos Pérez Barrera, Pbro.

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