Maximino Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación     


TEMAS CANDENTES
¿Por cuál partido votar?
DIZÁN VÁZQUEZ
Esta es la pregunta que muchos ciudadanos mexicanos se hacen en estos días de campañas políticas previas a las elecciones. La respuesta, teóricamente, es muy fácil: "Por el mejor”.
Pero esta respuesta, en su sencillez, encierra la mayor complejidad: ¿y cuál es el mejor? ¿Qué criterios vamos a utilizar para discernir en qué sentido un partido es mejor que otro? Para muchos, el criterio determinante es muy superficial: los colores de su logo, la cara bonita de su candidato, las promesas fáciles que hace en campaña, etc. Otros se atienen a criterios más sustanciales: la ideología, la trayectoria, los planteamientos de fondo, la visión de país que reflejan, etc.
Es cierto que cada uno debe guiarse por sus propios criterios de acuerdo con lo que le dicte la conciencia, pero también es un principio sólido de la moral el que la conciencia no obra infaliblemente de una manera automática y per se. Para ser una guía segura tiene que formarse e informarse.
Un católico, y hay que recordar que la mayoría de los votantes en México son católicos, sabe muy bien que su conciencia recta se forma a partir de su fe, es decir, de la sabiduría del Evangelio y de la enseñanza de la Iglesia, que es válida precisamente porque sistematiza, explica y adapta a las circunstancias variantes de los tiempos la sabiduría del Evangelio de Jesucristo.
Este planteamiento horroriza a ciertos ambientes políticos de nuestra patria, que imbuidos del pensamiento liberal (no del auténtico y tradicional liberalismo cristiano, por cierto), insisten en que la Iglesia no tiene nada que decir en el campo político ni influir en la conciencia de los ciudadanos, lo cual equivale a decir: "dejen que el ciudadano sea influenciado por todo (liberalismo, marxismo, secularismo, relativismo…) menos por el cristianismo”. Todos los ismos se valen menos éste. Incluso dicen: "tú no te dejes influenciar por nada ni por nadie, vota libremente”. Esta es una ficción, pues todos, al querer formarnos un criterio sobre cualquier cosa, tenemos que atenernos a principios y datos que nos vienen de fuera. Si no, entonces para qué son las campañas. Si el católico no se deja influenciar por su propia fe cristiana, será influenciado, inevitablemente, por principios ajenos a ella.
¿Y dónde encontrará el católico los criterios concretos para moverse "cristianamente” en el campo de la política, por ejemplo al elegir partido, candidato o programa, o al ejercer una función pública? Es urgente hoy que los católicos mexicanos nos formemos sólidamente en la doctrina social de la Iglesia, que no es otra cosa que la aplicación de los principios evangélicos al campo de la política, de la economía, de la cultura, en fin de todas las actividades sociales en las que como ciudadano participa. Es una aberración que se llame cristiano y al tomar decisiones en campos tan importantes, donde se juega el bien de la Patria y su propia salvación eterna, se deje llevar cándidamente por principios e ideologías incompatibles con su fe cristiana.
Vale recordar que esa doctrina social de la Iglesia, que se encuentra dispersa en un sinnúmero de documentos oficiales del Magisterio de la Iglesia, como encíclicas papales, conclusiones de concilios, sínodos y asambleas episcopales, etc., la tenemos cómodamente compendiada y sistematizada en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Éste es uno de los pocos libros que de ningún modo deberían faltar en un hogar católico, junto con la Biblia y el Catecismo de la Iglesia Católica. El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia debe ser el libro de cabecera para todo católico que pretenda tomar parte activa en la política, desde la simple acción de votar hasta el ejercicio de un cargo público.
La separación entre la fe y la vida es una de las más graves contradicciones de los católicos mexicanos y no dudo en afirmar que es una de las causas del derrumbe de los valores sociales que padecemos hoy. Querer separar la ética de la política, de los negocios, del mundo del entretenimiento, de la ciencia, es jugar a la ruleta rusa en la vida social. (dizanvaz@hotmail.com).

 

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