Maximino Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación     


14 de septiembre 2010
Temas candentes
¿Hasta dónde quieren llegar?
DIZAN VÁZQUEZ
La reciente declaración de constitucionalidad de los matrimonios entre personas del mismo sexo, hecha por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con 9 votos a favor y dos en contra, y su consiguiente aprobación de adopciones por parte de las mismas, que confirma a su vez la validez jurídica de tales medidas hecha por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en 2009, nos invita a ver este asunto no en su realidad inmediata y local, sino en una perspectiva global y de largo plazo.
Las teorías del "complot” están hoy muy desprestigiadas por el abuso que se ha hecho de ellas, pero eso no significa que muchas de las manifestaciones de degradación de los valores tradicionales en los que se ha basado durante siglos la cultura occidental, valores que proceden en gran parte de la tradición judío-cristiana, no respondan a una agenda escrupulosamente promovida por grupos ideológicos que quieren construir otra sociedad y otra cultura diametralmente opuestas.
Un ejemplo de lo anterior es el tratamiento que se está dando desde hace años a los valores e instituciones relacionados con la sexualidad y la familia. Se está dando, por aproximaciones sucesivas, un proceso creciente de desmantelamiento de los valores tradicionales, mediante el avanzar un poco cada vez, después de observar la reacción que los pasos anteriores han provocado en la sociedad. Si la sociedad, después de un primer impacto, acepta o simplemente ve el asunto con indiferencia dejando hacer, ellos dan un paso más adelante, siempre más atrevido que el anterior. Veamos a vuelo de pájaro una breve historia de este proceso, ya que este espacio no da para más.

1er paso: La homosexualidad es reconocida como una simple orientación sexual diferente y es eliminada del catálogo de desórdenes mentales. Así lo hizo la APA (American Psychiatric Association) bajo la presión política del colectivo gay de EEUU. Esta medida, aparentemente a favor de los homosexuales, se habría de revelar como un enorme daño para ellos mismos.
2º paso: Como consecuencia del anterior, las parejas homosexuales son vistas como normales, y por tanto se avanza en la aprobación social de la sodomía, la cual en sí misma es causa de graves enfermedades y de acortamiento del promedio de vida.
3er paso: Las parejas homosexuales, que ya se dan por hecho y reciben la aprobación social, son reconocidas legalmente como matrimonio. Entre 2001 y 2010: Países Bajos, Bélgica, España, Canadá, Sudáfrica, Noruega, Suecia, Portugal, algunos estados de la Unión Americana, Argentina, México (2009, en este caso sólo el Distrito Federal, pero avalado el 2010 por la SCJN). Uno se pregunta: si ya en 2006 la Asamblea del Distrito Federal había establecido la figura legal de las "sociedades de convivencia” que satisfacían las demandas de protección jurídica de las personas que conviven, homosexuales o no, ¿qué prurito llevó a los homosexuales a reclamar también el status de matrimonio?
4º paso: Las parejas homosexuales, casadas legalmente, reclaman y obtienen el derecho de adoptar niños en casi todos los países mencionados anteriormente. Medida lógica, en plena coherencia con la anterior.
Ante este avance inexorable del desmantelamiento de las más importantes instituciones humanas ligadas a la visión cristiana de la vida, uno se pregunta qué sigue, con qué nos saldrán dentro de poco. ¿Será la legalización de la pederastia? Cualquiera pensaría que esta es una suposición absurda y gravemente calumniosa. Pero no es así. De hecho, la agenda pedófila se ha venido desarrollando paralelamente a la agenda homosexual y muy relacionada con ésta.
En 1978 se fundó en los Estados Unidos NAMBLA (The North American Man/Boy Love Association), cuyo objetivo es ni más ni menos la despenalización, primero y luego el reconocimiento legal de las relaciones sexuales entre un adulto y un niño de al menos 13 años, siempre que sea con el "consentimiento” de éste. Desde luego se refiere principalmente a la relación entre un varón mayor de edad y uno también varón menor de edad.
En 1998 el Partido Radical Italiano declaró, en un documento programático, que "En un estado de derecho, ser un pedófilo, proclamar serlo o incluso defender su legitimidad, no puede ser declarado un crimen; la pedofilia, al igual que cualquier otra preferencia sexual, se convierte en crimen sólo cuando perjudica a otra persona”. ¡Y pensar que la única institución que hoy está bajo fuego por la pederastia de algunos de sus miembros, es la Iglesia Católica, a pesar de ser la única que abierta y definitivamente reprueba en su doctrina y en sus principios ese crimen! ¡Y pensar que muchos de los que más aguerridamente la atacan pertenecen precisamente a partidos, movimientos e ideologías que tienen en su agenda la legalización de la pederastia!
En 2006 se funda en Holanda el Partido del Amor Fraterno, la Libertad y la Diversidad, primer partido político declaradamente pedófilo: tenía entre sus propuestas la liberalización de la pornografía y las relaciones sexuales entre adultos y niños. Afortunadamente, en marzo de 2010 el partido decidió disolverse al no recabar las firmas necesarias para concurrir en las próximas elecciones. Se podría pensar que es una retirada definitiva, pero no nos equivoquemos. Es sólo una retirada estratégica en espera de que la labor que subrepticiamente siguen llevando a cabo los defensores de esta práctica, a través de millares de sitios de internet, vaya reblandeciendo las defensas de la sociedad, hoy justamente escandalizada, y acaben aprobándola como lo han hecho con el matrimonio homosexual.
Más aún, si la ley natural no existe y todo depende del consenso de la mayoría o de la voluntad de los legisladores, ¿no llegará un día en que se legalice también el matrimonio entre personas y animales? Esta no es una suposición calenturienta. En el año 2006 un granjero ruso, que buscaba desesperadamente un amor, le pidió al entonces presidente Vladimir Putin que le concediera permiso para contraer matrimonio con una de sus vacas; y en ese mismo año, un juzgado de la ciudad de Amberes, Bélgica, declaró inocente a un hombre que mantuvo relaciones sexuales con varios animales (uno de los "derechos” reivindicados por el partido holandés antes mencionado) y que luego publicó las fotos en internet. Lo multaron por este segundo hecho, no por el primero.
Para terminar, quiero dejar muy claro que lo que he dicho en este artículo y en el anterior no implica de mi parte ningún desprecio hacia los homosexuales. Creo que son tan dignos de respeto como cualquier otra persona. Los juicios negativos que hago en estos dos escritos, son compartidos por muchos homosexuales serios, que tratan de llevar una vida digna, como seres humanos y como cristianos y que de ninguna manera comparten ese estilo desordenado y estridente ligado a los GLT Parades y a los matrimonios gays, como lo ha expresado recientemente, el famoso director de cine Federico Fellini. (dizanvaz@hotmail.com).
 

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