Maximino Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación     


28 de noviembre 2010

Tiempo de Navidad: Dios nos sale al encuentro


Navidad, ese tiempo que nos vuelve el corazón y la mirada a un gran encuentro. Este es un tiempo para celebrar y descubrir la grandeza del regalo que Dios viene a entregarnos. Por eso la invitación queda planteada a cada grupo, a cada comunidad, a cada persona que se anime a mirar y hacer carne este encuentro que a veces, cuando las preocupaciones son muchas y los tiempos parecen cortos, nos dejamos robar la posibilidad de descubrirlo, de demorarnos en Él, de hacer morada en este regalo que es la Navidad, que nos habla de un Dios...

...Un Dios que tejiendo la historia y viendo a cada uno de sus hijos en medio de desconciertos, en plena búsqueda de caminos, este nuestro Dios, nos sale al encuentro, sale a encontrarse con el hombre y le devuelve la identidad, le muestra quien es, a que está llamado.

Dios, un Dios capaz de no quedarse observando, sale al encuentro del hombre con tanta ternura y decisión que asume y abraza a los hombres, haciéndose uno de ellos para rescatar la humanidad de todos.

En medio de la vida, de la historia, Dios se hace solidario con el hombre y se acerca, asume la condición humana, se hace cercano, camina al lado del hombre, le enseña desde sus propias costumbres, desde sus propias palabras, escucha, abraza, hace diálogo...

En medio del dolor y las preguntas, en medio del poder y los reclamos, Dios, pequeño y frágil en el pesebre, se encuentra especialmente con los más pobres, con los humildes, con aquellos que son capaces de sorprenderse y dejarse abrazar por la mirada de este Dios.

Por eso la invitación esta planteada; es tiempo de volver a mirar y pasar por el corazón y por la propia vida esta Navidad, esta decisión de un Dios de salir, Dios sale al encuentro, no espera, no se detiene, sale a buscar, se mueve y se acerca a nuestra realidad, viendo nuestro dolor; no es ajeno jamás a nuestra vida y se acerca de un modo nuevo, se hace hombre, se hace nosotros, para recordarnos quién es ese hombre que somos y para qué fuimos creados; nos devuelve toda nuestra dignidad, nuestra humanidad.

Dios sabe encontrarse con el hombre, no avasalla, se toma su tiempo; un embarazo, nueve meses de gestación, una madre, una historia, El no irrumpe. Él encuentra a cada uno en particular, abraza, sana, reprende y acaricia a cada uno, al propio corazón de cada hombre.

Emmanuel, Dios con nosotros, un Dios que usa el nosotros como signo de abrazo a todos los hombres. Él no excluye, Él viene a encontrarse y a enseñarnos qué significa el Encuentro.

Quizás sea tiempo de que podamos descubrir qué significa esto de encontrarse. Muchas veces hay palabras que usamos tanto que las vaciamos de sentido. Quizás este sea un tiempo para volver a descubrir el verdadero sentido y dimensión de lo que significa un ENCUENTRO, y que desde allí podamos pensar todo lo que somos y hacemos, y descubramos si en realidad salimos a encontrarnos con los hombres o estamos al lado para decirles lo que nosotros creemos que necesitan.

No se trata de vivir sólo la solidaridad, no se trata de vivir eficazmente la solidaridad.
Se trata de salir al encuentro de los hombres, así como Dios nos salió al encuentro de nosotros.

Estamos hechos para el encuentro. El encuentro se da en la medida en que tengo la capacidad de descubrir que en el otro hay un misterio, una riqueza que a mi me hace mejor.

El encuentro solo puede darse entre quienes, saliendo de sí mismos se animan a descubrir al otro. Es necesario tomar conciencia de que estamos delante de alguien.

Para que exista encuentro es necesario: apertura para escuchar y aceptar otra mirada sobre la vida, escucha que permita sentirse entre pares, diálogo como herramienta ya que desde él puede existir un intercambio y no una imposición, capacidad de salir del centro de la escena, dejar de mirarnos a nosotros mismo y mirar alrededor.


Cada vez que se produce un encuentro la persona vuelve a descubrirse valiosa y esto le devuelve la esperanza.
Se siente y descubre que hay en él algo de salvado, algo más grande y máss noble de lo que pensaba y esto le devuelve una nueva mirada de sí mismo y lo despierta a la esperanza.

Así es, que si al salir al encuentro de los hombres, vamos con todo ya pensado y armado desde nosotros, probablemente no estemos saliendo al encuentro de otros. El desafío y la invitación es justamente esta: animarnos a salir de nosotros mismos, mirar a los ojos al otro, descubrir el misterio que guarda cada persona y que el único interés éste puesto en encontrarnos con la gente, no para que todo salga bien, sino mas bien para ser capaces de mirarnos, de escuchar, de dejarnos interpelar por los otros, por compartir juntos y así descubrir el paso de Dios en la vida de cada hombre y en la nuestra.



"Setecientos años antes del nacimiento de Jesús Isaías había profetizado que nacería un Niño que se llamaría Emmanuel, "Dios con nosotros". Un Dios con nosotros que, desde siempre, anda queriendo ser un Dios con todos. Para hablar de El tenemos que decir "nosotros". Solamente si lo dejamos estar con nosotros, como lo dejaron María y José, se vuelve posible una cultura del encuentro, en la que nadie está excluido, en la que todos nos miramos como hermanos. Porque es precisamente en la cercanía y en el encuentro donde nace Jesús, el amor. Ese amor que arraiga en la memoria de una gracia compartida: "les ha nacido un Salvador y lo verán envuelto en pañales". El amor se alimenta en la esperanza común, la de la Ciudad Santa que nos cobijará a todos, cuya mejor imagen es la del pan compartido.” Mons. Jorge Bergoglio

Sal al encuentro del amigo con que estás distanciado... del pariente enfermo, que por miedo a comprometerte no has ido a visitar... del anciano que está en el asilo... del niño del orfanatorio... del preso paga lo que muchos aun debemos...
Sal al encuentro de las personas con las que convives cotidianamente, y de las que te tiene tan alejado tu propio orgullo, tu propio deseo de venganza, tu propio egoismo y maldad...

Dios rompió la distancia y salió a nuestro encuentro... para celebrar agradecido su nacimiento.... ¿Puedes hoy hacer tú lo mismo?

(ignoro el autor)

QUE PASES EN COMPAÑIA DE TUS SERES QUERIDOS... UNA MUY FELIZ NAVIDAD
 

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