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VAYAN POR TODO EL MUNDO
Domingo Mundial de las misiones, 23 de octubre del 2011
Comentario a Marcos 16,15-20.
Carlos Pérez Barrera, Pbro.
     Como lo escuchamos en el final del evangelio según san Marcos, al resucitar Jesús, se le apareció a los once apóstoles para enviarlos con estas palabras: "vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura”. Habría que preguntarnos: ¿qué nos ha pasado? Porque nos vemos muy estacionados, me refiero a los católicos en general. Nos hemos acomodado en un tipo de religiosidad de cumplimiento de prácticas devotas, de manera intimista. Y por lo demás, como que cada quien se limita a vivir su vida, cada quien se encierra en sus cosas, en su círculo estrecho de su familia, de sus relaciones laborales, siendo que tenemos pendiente una grande tarea de cara al mundo.
     Ante esta situación de frialdad de nuestros católicos, los obispos de nuestro continente se reunieron en la ciudad de Aparecida, en Brasil, el año 2007, y a esta manera de vivir nuestra religiosidad le han llamado: pastoral de mera conservación, por lo que nos están lanzando a una misión permanente.
     En el primer versículo de este evangelio de san Marcos leemos: "comienzo de la Buena Noticia de Jesucristo, Hijo de Dios”. Y verdaderamente que Jesucristo es una Buena Noticia, lo comprobamos versículo tras versículo, capítulo tras capítulo de este breve evangelio: Jesucristo que sana a los enfermos, que integra en la comunión del pueblo de Dios a los excluidos, que declara puros a los que eran considerados impuros, que concede el perdón de Dios y la reconciliación a los pecadores, que se acerca con predilección a los pobres, a los marginados. Incluso Jesucristo aparece como una Buena Noticia cuando inevitablemente entra en conflicto con las autoridades judías, y resplandece aún más como Buena Noticia cuando es crucificado por el Reino de Dios, y cuando resucita para proclamar en sí mismo, en su cuerpo glorioso que Dios es el Dios de la vida, y que la vida es el destino del ser humano y de la creación entera. ¿Nos impacta esta Buena Noticia de Jesucristo en toda su persona? ¿Nos entusiasma, nos ilusiona, nos atrae, totaliza nuestro ser?
     Pues esta Buena Noticia, tal como la leemos en cada uno de los evangelios, si de veras nos ha entusiasmado, es lo que le tenemos que llevar a todo mundo, literalmente a todo el mundo. Lo nuestro no es quedarnos en nuestros rezos, en nuestras devociones, en nuestras prácticas meramente religiosas. Lo nuestro es ser portadores, más allá de nuestras narices, de la Novedad de Jesucristo para todo el mundo. ¿O acaso no estamos súper seguros de que Jesucristo es la salvación para nuestro mundo? Nuestro catolicismo es esencialmente misionero. Vayamos a llevarle la Buena Noticia de Jesús a nuestros seres queridos más cercanos, seamos testigos de Jesús ante nuestro entorno laboral o vecinal, seamos en nuestras personas la novedad misma de Jesús para la ciudad, para el país, para el mundo. Nuestra misión consiste que conducir a las personas al conocimiento de Jesucristo. Si los seres humanos conocieran a Jesús, si lo conocieran en verdad, a profundidad, otra sería la suerte de nuestro pobre mundo.

 

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