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LA NAVIDAD COMO DIOS LA QUISO
Domingo 4¬ļ de adviento, 18 de diciembre del 2011
Comentario a Lucas 1,26-38.
Carlos Pérez Barrera, Pbro.
     En la primera lectura, tomada del segundo libro de Samuel, escuchamos la decisi√≥n que tom√≥ el rey David ante el profeta Nat√°n. El rey se hab√≠a construido una casa de cedro, grande y elegante, y cay√≥ en la cuenta de que el arca de Dios habitaba en una tienda de campa√Īa. Nat√°n, al parecer, estaba seguro de que esos prop√≥sitos eran muy buenos y Dios los respaldar√≠a. (Algo parecido pensamos y sentimos nosotros para nuestra parroquia: cu√°ntas veces yo quisiera decirles a las familias que todos estamos viviendo en nuestras casas con lo m√°s indispensable, y sin embargo, no nos preocupamos por levantar nuestro templo parroquial, que ser√≠a de todos, no una casa para Dios, que no la necesita, sino para nosotros, para congregarnos como comunidad y familia de Dios).
     El templo de Jerusalén todav√≠a no exist√≠a. Le toc√≥ al hijo de David, a Salom√≥n, levantar esa construcci√≥n grandiosa. As√≠ es que la intenci√≥n de David era muy buena, sin embargo, los planes de Dios eran distintos, y aprovecha el momento para hacérselos ver, tanto al rey como al profeta. David no le construir√° una casa a Dios, sino Dios ser√° el que le construya una casa o familia o dinast√≠a a David, y no tanto por David mismo, sino por el descendiente suyo que ser√° el Mes√≠as.
     Vean c√≥mo se dan las cosas. Cuando hablamos de hacer la voluntad de Dios, no nos referimos solamente a escoger o decidirnos por lo bueno y rechazar lo malo, de lo que se trata es de confrontar nuestros proyectos con los proyectos de Dios. El creyente es el que es capaz de cambiar sus buenos prop√≥sitos por los planes de Dios. As√≠ nos prepara el Adviento, as√≠ se nos viene la Navidad, el Nacimiento del Salvador.
     El evangelista san Lucas nos conduce de la mano hasta Mar√≠a, una muchacha de un poblado desconocido llamado Nazaret, en la marginada Galilea. Vean c√≥mo Dios le va cambiando los planes al pueblo jud√≠o, y también a nosotros. Mientras que el nacimiento de Juan bautista fue anunciado en el templo de Jerusalén, a un sacerdote en oficio (Zacar√≠as estaba de turno), el nacimiento del Salvador del mundo fue anunciado en una casita humilde, como todas las de Nazaret, a una muchacha que no viv√≠a con un var√≥n. Y lo que sigue nos debe de sorprender siempre: José y Mar√≠a, dos peregrinos en Belén, el establo, el pesebre, los pastores, la casa de Nazaret.
     El √°ngel le dice a Mar√≠a: "alégrate‚ÄĚ. De nuevo tomamos el tema del domingo pasado, recuerden la profec√≠a de Isa√≠as, y el mensaje de san Pablo: "vivan siempre alegres‚ÄĚ. Aunque las cosas no se dan como nosotros las quisiéramos, la alegr√≠a de Dios se da en este contexto. El saludo de alegr√≠a del √°ngel no ven√≠a acompa√Īado de alg√ļn regalo o d√°diva material. La alegr√≠a de Mar√≠a, que ser√° para su pueblo y para toda la humanidad, en esas condiciones de pobreza, es el anuncio de la encarnaci√≥n del Hijo de Dios, precisamente en el seno de esa sierva de Dios y de los hombres.
     Navidad, y lo quiero insistir el domingo pr√≥ximo, nos invita a la obediencia. Nosotros quisiéramos lo mejor para el Hijo de Dios. Aunque sea en teor√≠a, diremos que si Dios nos hubiera dejado decidir a nosotros, habr√≠amos buscado un mejor lugar y unas mejores circunstancias para el nacimiento de su Hijo. Afortunadamente la decisi√≥n se la reserv√≥ Dios, e hizo las cosas seg√ļn sus misteriosos designios. A nosotros nos toca entrar en sus planes con toda obediencia. Nos hemos hecho una navidad muy a nuestro gusto, est√° bien, si eso motiva nuestra alegr√≠a en medio de tantas penalidades que estamos viviendo; pero no olvidemos que la verdadera Navidad es la que nos transmite el evangelista.
     A la Navidad, tal como se dio y se sigue dando, la acogemos en la obediencia. El nacimiento del Salvador es un don de Dios. La Navidad es adem√°s un camino, el camino de Jes√ļs, y el camino de todos los que nos decimos sus disc√≠pulos. Como cristianos y como Iglesia no queramos hacer las cosas de diferente manera, por muy buena que nos parezca esa manera, sino como Dios hace las cosas, empezando por el nacimiento de su Hijo. La respuesta de Mar√≠a fue: "h√°gase en m√≠ seg√ļn tu palabra". ¬ŅCu√°l es nuestra respuesta?


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