Maximino Cerezo Barredo, Pintor de la Liberación     


 
 
EL CIEGO QUE SE HACE DISCÍPULO
Comentario a Marcos 10,46-52.
Evangelio del Domingo 30º ordinario
28 de octubre de 2012
 
Carlos Pérez Barrera, Pbro.
 
 
     Con este milagro del ciego de Jericó, el evangelista san Marcos cierra esta sección de los tres anuncios de la pasión de Cristo. Curiosamente esta sección se abre con el otro milagro, la curación del ciego de Betsaida. Vean Marcos 8,22-26. ¿Qué nos quiere decir esto?

     San Marcos, repito, nos ofrece tres anuncios de la pasión en boca del mismo Jesucristo, el primero en el capítulo 8, el segundo en el 9, y el tercero en el 10. A los discípulos, en los que nos incluimos nosotros, y toda la Iglesia de hoy, nos cuesta mucho entrar en el entendimiento de estos anuncios que nos hablan del camino del verdadero Cristo o Mesías, un camino de servicio desde el abajamiento, de entrega de la propia vida. San Marcos subraya esta falta de entendimiento después del segundo anuncio. Lo dice así: "ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle” (Mc 9,32). Antes del tercer anuncio, nos vuelve a advertir el evangelista: "ellos estaban sorprendidos y los que le seguían tenían miedo” (Mc 10,32).

     Jesús, en su tercer anuncio de la pasión, es más explícito que en los otros dos anuncios: pueden ver los vv. 32-34 de Marcos 10. Escuchémoslo y sígalo cada quien en su Biblia: "Mirad que subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles, y se burlarán de él, le escupirán, le azotarán y le matarán, y a los tres días resucitará” (Mc 10,33-34). El ciego nos representa a cada uno de nosotros, discípulos de Jesús, que no entendemos sus caminos pero que queremos hacerlo. Por eso, la súplica del ciego es nuestra súplica: "¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!”, "Maestro, que pueda ver”.

     Es necesaria esta apertura de entendimiento para que podamos seguirle los pasos a Jesús y no tomemos nuestro propio rumbo. Este propio rumbo está bien plasmado por el evangelista al relatarnos de nueva cuenta las competencias y rivalidades entre los discípulos: ya antes habían discutido quién de ellos era el mayor. Ahora, después del tercer anuncio de la pasión, Santiago y Juan le solicitan los puestos de honor en la gloria de Jesús: uno a su derecha y el otro a su izquierda. Y los otros diez discípulos que se ponen celosos por esas pretensiones con las que se sienten desplazados. Cómo no pensar con esta petición en el rumbo que efectivamente tomó nuestra Iglesia al haber establecido puestos de honor al interior de ella, cuando se trataba sólo de hacerse servidores.

     Jesucristo se pone a sí mismo de modelo del servidor de la Iglesia: el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida. Y denuncia o advierte el que en la Iglesia se vaya a dar esa copia de los poderes humanos. Y lo primero que te digo y lo primero que haces. Así como en el mundo los que gobiernan se colocan por encima de los demás, así también sucede en nuestra Iglesia, y en todas nuestras relaciones e instancias humanas. Es que seguimos estando ciegos. El verdadero discípulo, el que se levanta y le sigue los pasos a Jesús es este pobre hombre tirado a la orilla del camino pero al que se le han abierto los ojos.

     ¡Maestro, ábrenos los ojos y el entendimiento para que podamos ver y comprender tus caminos, que son los caminos del Padre para la salvación de este mundo!, y concédenos entrar en ellos.

Avisos.-
-  Este comentario al evangelio de hoy lo pueden escuchar el domingo a las 9:30 a.m. en el 106.1 de AM.
-  Nuestra parroquia de María Madre de Dios ha empezado, gracias a Dios, con la cimentación de nuestro templo parroquial. Agradecemos los apoyos económicos que nos hagan llegar.

 
 

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