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¡NO! A ESTA REFORMA ENERGÉTICA
Lunes 9 de diciembre del 2013
Carlos Pérez B., Pbro.

     Se quieren modificar algunos artículos de la Constitución Política de nuestro país para, según dicen, hacer más eficiente y más rentable a Pemex, supuestamente en beneficio de todos los mexicanos. Hasta nos prometen por medio de anuncios que va a bajar el precio de la luz, entre otros. ¿Por qué oponernos a dicha pretensión? ¿Es que estamos en contra del progreso?

     No. La nuestra es desconfianza, si no es que seguridad de que las cosas no van a ser así. El petróleo, entre otras riquezas naturales de las que todos los mexicanos somos sus dueños y con todo derecho deberíamos ser sus beneficiarios, se explotan en provecho de unos cuantos. El petróleo, por ejemplo, ¿cuánto se ha extraído desde que nos dijeron que era nuestro el 18 de marzo de 1938 o incluso desde antes? Los que saben de números, deberían de hacer un cálculo para hacérselo llegar a nuestros legisladores. Esa cantidad enorme de riqueza no ha llegado a esos 50-60 millones de mexicanos que viven por debajo del nivel de pobreza. ¿Quiénes se han bebido toda esa cantidad de petróleo? Los privilegiados, los que tenemos estudios, auto, casa amplia, pero principalmente los políticos, los ricos, los que gozan de tantos satisfactores. ¿Por qué tendría que ser distinto este panorama con la reforma energética? Seguirá siendo igual. Ningún partido habla de esa deuda que tenemos con tantos millones de mexicanos. ¿Quién la va a pagar, cómo la vamos a pagar? Es inmoral hablar de cualquier cambio en la constitución mientras no se contemple canalizar los recursos para los legítimos dueños de las riquezas de nuestro subsuelo: los indígenas, los campesinos, todas esas generaciones que han padecido desnutrición, y se han visto al margen de todo nuestro progreso. Basta echar una mirada a quienes viven en el campo, en la sierra, en la periferia de nuestras ciudades.

     Y lo que es peor, si antes la clase política se ha servido con la cuchara grande, ahora se quiere poner a disposición de las grandes petroleras la explotación de nuestro petróleo, aunque sea en algunos determinados renglones. A esas compañías no les interesa en lo más mínimo la pobreza y demás privaciones de nuestra población. A ellas lo que les interesa son sus ganancias, sólo sus ganancias, inmoralmente sólo sus ganancias.

     ¿Qué beneficios podemos esperar para las mayorías empobrecidas? El Papa Francisco, en su más reciente exhortación apostólica dice con toda claridad que no debemos ser ingenuos:

     "Algunos todavía defienden las teorías del «derrame», que suponen que todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, logra provocar por sí mismo mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta opinión, que jamás ha sido confirmada por los hechos, expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detentan el poder económico y en los mecanismos sacralizados del sistema económico imperante. Mientras tanto, los excluidos siguen esperando…” (Evangelii Gaudium, # 54).

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